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| Fuente: Hemeroteca Periódico ABC |
29 de septiembre de 1996, 5º Jornada de la Liga española.
Zaragoza recibe al Barcelona de Bobby Robson, un equipo con grandes fichajes
como Stoichkov, Ronaldo o Luis Enrique y dirigido por Guardiola. Ante ellos un
Real Zaragoza que tendría una dura temporada por delante, pero al que le costaría
perder ante los equipos de arriba.
Esa noche arbitraba Mejuto González, junto a sus dos
linieres, uno de ellos, Rafa Guerrero, aquel día saldría a la luz y ya nunca
nos olvidaríamos de él.
La primera parte fue un dominio del Zaragoza, Gustavo López
se gustaba ante su público y ya en el minuto diez Poyet había adelantado a su
equipo, aunque Figo empato para el Barcelona, ahora ya sí, Gustavo López llevo
a la Romareda al éxtasis con dos goles (36´y 46´) en diez minutos, dejando en
el tendido a un Barcelona donde solo Ronaldo y Giovanni intentaron increpar al
portero zaragocista.
El propio Ronaldo acorto distancias en el 53´, con un
Zaragoza cerrando huecos y un Barcelona sin ideas de cómo atacar y marcar a
Juanmi. Tras un rato de ataques culés, llegaría la jugada que todavía 17 años después
se sigue recordando.
Corría el minuto 28 de la segunda parte cuando tras un saque
de esquina, Juanmi había sacado de portería y el balón quedaba en manos de
Sergi en un saque de banda. El juego quedó parado. Couto había caído en el
suelo y el juez de línea Rafael Guerrero reclamaba la atención del árbitro.
El árbitro, que no había visto nada, le pidió que le contara
la jugada: "¿Agresión? ¿Rafa de quién? ¡Eso es penalti y expulsión! ¿De
quién?". Tras esto su auxiliar afirmo que el agresor era el número 6. Mejuto
González mostró la tarjeta roja a Aguado y sancionó su supuesta agresión a
Couto con penalti. Las imágenes de Canal + mostraron, ciertamente, un empujón
al zaguero portugués, pero su autor no fue Aguado, sino Solana.
"Yo no lo he tocado, no he hecho nada, no he dado una
sola patada en todo el partido", se lamentaba Aguado a la salida del
terreno de juego. Solana corroboraba la
versión de Aguado: "Ha habido un rifirrafe como los que suceden a menudo
en un córner, Couto le ha puesto la zancadilla a Aguado y yo le he dado un
empujón diciéndole: 'venga vámonos' y se ha caído".
El público se enfadó con la decisión y se vio lanzamientos
de objetos, Poyet animaba a sus jugadores a abandonar el césped y los
espectadores lo hicieron pocos minutos después de forma masiva.
Con el empate y la expulsión nadie quiso saber más del
partido, el Barcelona terminaría ganando el partido por 3-5 y consiguiendo el
liderazgo en la clasificación. Pero nadie se acuerda del resultado o los goles,
aquel día no se olvidará fácilmente por la extraña situación que se vivió entre
el árbitro y uno de sus linieres, Rafa Guerrero.
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| Conversación entre Mejuto González y Rafa Guerrero |
Iván Alonso



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