jueves, 15 de diciembre de 2016

Mejuto nunca dijo:"Rafa no me jodas".


Fuente: Hemeroteca Periódico ABC
29 de septiembre de 1996, 5º Jornada de la Liga española. Zaragoza recibe al Barcelona de Bobby Robson, un equipo con grandes fichajes como Stoichkov, Ronaldo o Luis Enrique y dirigido por Guardiola. Ante ellos un Real Zaragoza que tendría una dura temporada por delante, pero al que le costaría perder ante los equipos de arriba.
Esa noche arbitraba Mejuto González, junto a sus dos linieres, uno de ellos, Rafa Guerrero, aquel día saldría a la luz y ya nunca nos olvidaríamos de él.
La primera parte fue un dominio del Zaragoza, Gustavo López se gustaba ante su público y ya en el minuto diez Poyet había adelantado a su equipo, aunque Figo empato para el Barcelona, ahora ya sí, Gustavo López llevo a la Romareda al éxtasis con dos goles (36´y 46´) en diez minutos, dejando en el tendido a un Barcelona donde solo Ronaldo y Giovanni intentaron increpar al portero zaragocista.
El propio Ronaldo acorto distancias en el 53´, con un Zaragoza cerrando huecos y un Barcelona sin ideas de cómo atacar y marcar a Juanmi. Tras un rato de ataques culés, llegaría la jugada que todavía 17 años después se sigue recordando.
Corría el minuto 28 de la segunda parte cuando tras un saque de esquina, Juanmi había sacado de portería y el balón quedaba en manos de Sergi en un saque de banda. El juego quedó parado. Couto había caído en el suelo y el juez de línea Rafael Guerrero reclamaba la atención del árbitro.
El árbitro, que no había visto nada, le pidió que le contara la jugada: "¿Agresión? ¿Rafa de quién? ¡Eso es penalti y expulsión! ¿De quién?". Tras esto su auxiliar afirmo que el agresor era el número 6. Mejuto González mostró la tarjeta roja a Aguado y sancionó su supuesta agresión a Couto con penalti. Las imágenes de Canal + mostraron, ciertamente, un empujón al zaguero portugués, pero su autor no fue Aguado, sino Solana.

"Yo no lo he tocado, no he hecho nada, no he dado una sola patada en todo el partido", se lamentaba Aguado a la salida del terreno de juego.  Solana corroboraba la versión de Aguado: "Ha habido un rifirrafe como los que suceden a menudo en un córner, Couto le ha puesto la zancadilla a Aguado y yo le he dado un empujón diciéndole: 'venga vámonos' y se ha caído".
El público se enfadó con la decisión y se vio lanzamientos de objetos, Poyet animaba a sus jugadores a abandonar el césped y los espectadores lo hicieron pocos minutos después de forma masiva.

Con el empate y la expulsión nadie quiso saber más del partido, el Barcelona terminaría ganando el partido por 3-5 y consiguiendo el liderazgo en la clasificación. Pero nadie se acuerda del resultado o los goles, aquel día no se olvidará fácilmente por la extraña situación que se vivió entre el árbitro y uno de sus linieres, Rafa Guerrero.

Conversación entre Mejuto González y Rafa Guerrero
Iván Alonso

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